EL PERIÓDICO: ‘El sacrificio de un ciervo sagrado’: ceremonia perturbadora

En ‘El sacrificio de un ciervo sagrado’, Yorgos Lanthimos rentabiliza las características de la producción internacional, más cara si cabe (pasar de Rachel Weisz a Nicole Kidman), varía de temática y hace aún más obsesivo su estilo formal, pura geometría en la concepción tanto del encuadre como de las relaciones entre los personajes. Grecia está mal, como media Europa, y su cine se rebela mostrando, de manera lacerante, el origen de ese mal. No es solo económico. Es moral, una devastación de las relaciones humanas.

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